Desastre 69:Nada. Ello lo dice



Francisco de Goya
Serie "Los Desastres". Álbum de Céan
Desastre nº 69: Nada. Ello lo dice
aguafuerte, aguatinta y
punta seca, 1810-20

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Goya tuvo que vivir los últimos coletazos de un sistema político injusto que relegaba a la inmensa mayoría de la población a un puesto servicial frente a una minoría que se consideraba elegida por Dios y wue controlaba los medios de producción: El Antiguo Régimen. Cuando el emperador francés, Napoleón, invade España en 1808, y, de manera casi espontánea, el pueblo se rebele y resiste la conquista, Goya y su círculo se esperanzan. Pensaron que, expulsado el monarca, si España vencía la guerra, el nuevo rey tendría que aceptar que el pueblo vencedor se organizase conforme a los avances de la Ilustración, tal vez incluso en un sistema republicano. Efectivamente, el pueblo venció a Napoleón, que desgastado en el frente español y en el ruso, no tuvo más remedio que retirarse. El monarca español, Fernando VII, regresa en 1814 con guiños a los ilustrados, creando esperanzas, pero en cuanto consigue su preciada corona aplasta las ambiciones de justicia y progreso social de los modernizadores.

Goya consigue un grabado de enorme intensidad, plasmando su desilusión por la muerte de sus ideales libertarios. La Razón que debía guiar al hombre nuevo, arriba a la izquierda, es absorvida por la confusa bruma de la superchería, el oscurantismo, la aristocracia, los perros de la iglesia... los privilegiados, en la mitad derecha, solo su balanza se resiste aún a ser devorada por esa densa textura informe. ¿Para que sirvió la muerte, el sacrificio de los que lucharon en la guerra de independencia, por la libertad, por un gobierno justo sin privilegiados? El cadaver lo anota: Para nada.

A la vez, el muerto que sale de la tierra nos ofrece una honda reflexión sobre la muerte y la vida. ¿Para que sirvió no solo el sacrificio, sino toda la existencia condenada a desaparecer sin dejar rastro si después de la muerte, como el cadaver nos descubre, no nos espera nada? Ante la muerte, todo es lo mismo.

La grandeza del grabado es que nos ofrece un nihilismo completamente permeable a la visión subjetiva de cada contemplador, con multitud de matices para la percepcion individual; y, gracias a esta multiplicidad de sentidos, consigue trascender por completo las consideraciones históricas concretas en que se vió envuelto su autor para convertirse en una obra universal de gran fuerza, que plantea cuestiones que no son exclusivas de un individuo o un grupo social, sino que son comunes a cualquier ser humano. Tal vez la única: La muerte

Prueba de impresión parcial
(Se aprecian perfectamente los detalles, la Razón entre ellos)

por J. del Fiasco. readvolution '08
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2 comentarios:

Bernie dijo...

Parece que tras todo gran artista hay una vida más o menos tortuosa que le sirve de fuente de inspiración creadora a la vez que liberadora de sus demonios interiores. Decía Carmen Laforet, un artista es un prisionero de su propia necesidad de comunicarse.

Fiasco dijo...

En España probablemente Goya sea el primer artista según nuestra concepción, que es fundamentalmente romántica. Si que es cierto que aunque tenía una vida bastante acomodada, también tuvo muchos problemas personales, y quiso dejar constancia de ellos. He escogido éste en particular para comentarlo, pero en realidad cualquier grabado suyo e muy interesante, los disparates me parecen muy sugerentes. Sobre éste mismo desastre escribí un trabajo más docto, para la facultad, ya lo subiré